Yo te recuerdo mi
pequeño amor
como una estrella,
que a su paso fugaz
dejará en nuestras vidas
la suavidad de su
liviana huella.
Yo te recuerdo mi pequeña estrella,
como una nube, diáfano y ligero,
que se fue con su menudo paso
tras de la luz que hacia los cielos sube.
Yo te recuerdo mi pequeña nube
como una rosa, que nació deslumbrando
y ante las sombras de la noche,
dejó caer sus pétalos temblando.
Y tú que te escondiste detrás
de la estrella, de la nube
y de la rosa
me has dejado esta vez sin poder escuchar
tu risa primorosa.
Y al no verte, este dolor
que en mi se encierra
se escapa de mis ojos en
una eterna
lluvia de amor sobre la tierra.
A. Núñez
No hay comentarios.:
Publicar un comentario