MI REZO
La oración de la tarde es
pensar en tu amor,
repasando la huellas que
marcamos tu y yo,
cuando caen las sombras y ya el sol se marchita
voy cerrando los ojos y
escuchando tu voz.
Recitando mis preces
para nunca olvidarte,
voy mirando tus ojos con
el alma contrita
y palpando en mis manos
de tu pelo la luz,
de aquel negro profundo
de su hermoso color.
El rosario de cuentas
que repasan mis manos
son las veces sagradas
que me diste tu amor,
mil instantes
gloriosos que te tuve en mis brazos
reposando mis sienes de
tu pecho al calor.
Cuando llegan las
sombras a la marcha del sol
yo abandono en la
noche mi bagaje de sueños
y mirando hacia el cielo
voy pidiendo perdón
por dejar que se fuera
mi más bella ilusión!
. , .
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