viernes, 12 de diciembre de 2014

Añoranzas.

                        



            Tu Sueño Añorado

En un pueblo no lejano tendré una casa pequeña
con un balcón hacia el sol, para en las tarde serenas,
estar mirando al ocaso cuando la tarde se quiebra
en cintillas de colores y se asoman por el norte
                   las estrellas de la noche.

Dos mecedoras tejidas acompañan mi descanso,
en una me meceré y a la otra traeré
 aquel tu sueño añorado de terminar nuestras vidas
                como un par de enamorados.

No habrá copas de vino, ni boleros de Rabel
solo el calor de tu mano y siempre el mismo vaivén,
contemplando los ocasos,  con los recuerdos amados
                    del amor que ya se fue.

Tú estarás siempre conmigo, con el calor de tu mano
y  siempre el mismo vaivén, hasta que llegue la tarde
en que yo me llevare las cintillas de colores
 porque del norte se marchan las estrellas de la noche


A.     Núñez
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