Tu Sueño Añorado
En un pueblo
no lejano tendré una casa pequeña
con un
balcón hacia el sol, para en las tarde serenas,
estar
mirando al ocaso cuando la tarde se quiebra
en cintillas
de colores y se asoman por el norte
las estrellas de la noche.
Dos
mecedoras tejidas acompañan mi descanso,
en una me meceré y a la otra traeré
aquel
tu sueño añorado de terminar nuestras vidas
como un par de enamorados.
No habrá copas de vino, ni boleros de Rabel
solo el
calor de tu mano y siempre el mismo vaivén,
contemplando
los ocasos, con los recuerdos amados
del amor que ya se fue.
Tú estarás
siempre conmigo, con el calor de tu mano
y siempre el mismo vaivén, hasta que llegue la
tarde
en que yo me
llevare las cintillas de colores
porque del norte se marchan las estrellas de
la noche
A.
Núñez
.
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